miércoles, 2 de agosto de 2017

INSTITUCIONALIZACIÓN



Este proceso, teóricamente debería partir, no de la voluntad del sujeto o sujetos, sino de un proceso coercitivo a través del cual las situaciones "informales" se transforman en funcionales pero, ¿para quíén?. Si nos referimos a la administración y a lo que a muchos cargos electos les ocurre, la conclusión es que se da una confusión entre el necesario conocimiento de los procedimientos y trámites con una adaptación a un medio que no es, ni el propio ni el adecuado pues las urnas designan a "altos funcionarios" sino a representantes de valores, ideas, intereses, ideologías, etc.
El proceso de adaptación que se produce parte del interés de los grupos que, dado su estatus orgánico, adquieren la posibilidad de ejercer algún tipo de coerción sobre los representantes electos: bloqueo, retraso, etc. a través de su actividad administrativa. Esta es otra forma de institucionalización forzada por la propia estructura.

Las opiniones tecnocráticas, osea, aquellas que consideran que la preparación de los representantes políticos no tienen la formación adecuada y, por consiguiente debería existir un filtro académico, olvidan que el conocimiento técnico no esta exento de ideología. Esto ocurre con las estructuras administrativas y técnicas: no están exentas de ideología. El o la técnico tiene la posibilidad de dirigir la acción política a través de su trabajo: permitir o no, interpretar la legislación en función no de las posibilidades en su aplicación sino de sus propios intereses o incluso creencias. La conclusión es que la "tecnocracia" no es aséptica, pues los que la aplican tienen intereses, creencias, etc. o lo que es lo mismo: los que vigilan que la ley se cumpla, los que deben velar porque las actuaciones se ajusten al procedimiento tienen la capacidad de "hacer política" a través de los representantes políticos, máxime si éstos se institucionalizan.

Tenemos dos ejemplos que pueden servirnos. El primero, el asunto sobre la sentencia que obliga al Ayuntamiento ( osea, a todos) a abonar 1,3 millones de euros a una empresa inmobiliaria a causa de una decisión adoptada en la Junta de Gobierno, en función ( como así afirma sin sonrojarse el portavoz del PP) de "informes técnicos". Igualmente, un informe técnico ha propiciado que se rechace la aprobación de un reglamento destinado al personal, no porque no se ajuste a ley ( la sindicatura de cuentas pedía su elaboración), sino por motivos diversos, entre ellos, proteger la actual percepción de las "productividades fijas y periódicas " (así las denomina la técnico que elabora el informe) frente a cualquier cambio. Podríamos seguir con informes técnicos que ha propiciado quiebras de convenios firmados, pago de indemnizaciones, etc. Entonces, ¿los informes técnicos no sirven para nada?. Al contrario: los informes técnicos son el fundamento de que la administración se ajuste a la legislación vigente, pero éstos, no son ni infalibles ni incuestionables: l fin y al cabo, los que los suscriben son personas, con vivencias, pulsiones, ideas y, por supuesto, ideología.

La cuestión es que, la ciudadanía no elige a los representantes políticos para que se "adapten" a una estructura que, por principios es conservadora. la elección se hace en base a un programa, a unas preferencias, a la defensa de unos intereses. Cuando se produce ( como en mi opinión, es el caso) un proceso de adaptación casi simbiótica, se pierde la perspectiva que la democracia atribuye al representante electo.
La reversión de ésta situación es un paso fundamental para el cambio de paradigma que la administración, sobre todo la local, precisa. El paradigma técnico y admnistrativo debe ser sustituido por el político: repolitizar las instituciones es un objetivo fundamental, pues seguir dejando el devenir de un pueblo en manos de una opinión técnica casi en exclusiva es vaciar de contenido la democracia y, en el caso de los gobierno de cambio, traicionar la voluntad de los que agregaron su voto para que la derecha saliese del gobierno.

domingo, 30 de julio de 2017

PRODUCTIVIDAD.



"Santa wikipedia", dice de la prductividad:La productividad debe ser definida como el indicador de eficiencia que relaciona la cantidad de recursos utilizados con la cantidad de producción obtenida. En el caso que nos ocupa, es difícilmente aplicable ya que estamos hablando de la administración pública, y por lo tanto los objetivos son, sobre el papel, la eficiencia en la prestación de servicios, la agilidad en la resolución de procedimientos administrativos, etc.
El concepto retributivo variable de la productividad viene recogido en diferentes leyes: la 30/84 de 2 de agosto, el Decreto ley 861/1986, el Estatuto Básico del Empleado Público, etc. Pero, aunque parezca paradógico no voy a analizar la percepción de ésta retribución en la administración local de nuestro municipio, sino el trasfondo político, que lo tiene.
El pasado 27 de julio, el Pleno municipal desestimó con los votos de toda la oposición y sólo el voto favorable del "equipo de gobierno" ( equipo de gobierno, que pese a la insistencia en que parezca una unidad, está compuesto por diferentes formaciones políticas, con diferentes programas y diferentes planteamientos que, en democracia, representan las diferentes opiniones, intereses y valores así como programas electorales). Sorprendentemente, quien inició el proceso de "desnaturalización" de éste complemento retributivo, el Partido Popular, votó de forma negativa a un reglamento que, en principio, venía a "poner orden" a un cierto desorden (creado inicialmente por ellos mismos). Ciudadanos y Esquerra Unida también votaron en contra, y el informe de intervención tuvo mucho que ver en la decisión ( sobre el informe, seguiremos hablando en próximos artículos, ya que merece un análisis pormenorizado y singular).
La cuestión es que,  la Sindicatura de Cuentas, en su informe sobre la gestión de 2015 apuntaba la necesidad de dotarse de un reglamento de productividad del que hasta ahora carece la administración local. Pero la Sindicatura no conoce la totalidad de los datos, pues si así fuera, su actuación y su exigencia habría sido otra bien diferente. Finalmente, el Alcalde reconoció de forma explícita que el objetivo era cumplir el requisito de la Sindicatura y no, como otros entendieron, "regularizar" la percepción del complemento de productividad.
Pero, ¿porqué, pese a la inexistencia de mayoría suficiente para su aprobación, el Alcalde, como único portavoz del gobierno municipal decidió que el punto se votaría?. He aquí la cuestión política que motiva ésta reflexión.
En mi humilde opinión, y pese a la retórica utilizada por el Alcalde en su "análisis" sobre el ecuador de la legislatura, la situación creada por el PP en 2007 no ha variado, al contrario: se ha multiplicado exponencialmente. Las "dinámicas" de las que habla el Alcalde, como uno de los "logros" de su gestión, no han variado, se han multiplicado. El PP en 2007 creó un problema, y el actual gobierno se ha dedicado, no solo a gestionar el problema sino a incrementarlo ( solo hay que ver la evolución de la partida destinada al complemento de productividad desde aquel año hasta la liquidación de 2016).
En un principio, la presión ( por ser correcto) de un grupo de funcionarios al Alcalde Juan Ramón Varó, propició, no solo nombramientos al margen del procedimiento establecido, sino la asignación de una cantidad fija, periódica y por grupos, algo que la normativa vigente impide explicitamente.
Como señalaba en un artículo anterior, la administración sufrió cambios importantes, siendo los de mayor calado los desarrollados entre 1985 y 1995, con el Secretario municipal Vicente Boix al frente de la estructura administrativa. La transformación de una administración pequeña, poco profesional en medios y recursos, y desajustada en el cumplimiento de las incipientes normas que nacían junto a la democracia, fueron un hecho, pero la llegada de la derecha al gobierno en 1995 propició un retroceso que junto al desproporcionado crecimiento de determinadas estructuras, condiciona en si la prestación de servicios de forma eficiente. La imagen que la ciudadanía sigue teniendo es que, el problema de éste pueblo, es la administración. La cuestión ahora es, ¿Cómo se soluciona ésto?, ¿Cómo se recupera el tiempo perdido en la modernización y adaptación de la administración a la sociedad a la que sirve?.
En un segundo artículo intentaré presentar datos, basados todos ellos tanto en las liquidaciones presupuestarias como en el informe de la Sindicatura y el último informe de Intervención para seguir aclarando una situación que, irremediablemente debe llevar a la administración hacia un punto de inflexión: seguir siendo el problema o intentar mejoras.

sábado, 29 de julio de 2017

HAY QUE MORJARSE...


El Pleno municipal es el foro donde se debaten, con luz y taquigrafos ( con su acta correspondiente y, afortunadamente, en directo a través de internet) los asuntos de interés general. Es, el poder"legislativo" ( el Pleno municipal tiene potestades reglamentarias, por lo que de forma simple podría servirnos la figura para plantear el escenario de división de poderes) o con mayor ajuste a la realidad, el poder representativo de la totalidad de la ciudadanía. Aquí, el ejecutivo municipal tiene que jugar con su principal debilidad: la minoría. Por ejemplo, en la anterior sesión plenaria, el gobierno municipal retiró el Proyecto de explotación del complejo deportivo y piscina porque para su aprobación precisaba de mayoría absoluta. En la sesión ordinaria del 27 de julio, el punto se aprobó tirando de lo que podríamos llamar "ingeniería institucional". Para que todos lo podamos entender: el gobierno municipal en minoría llevó nuevamente el punto a la sesión plenaria y aprobó el proyecto con los votos del gobierno municipal ( 9) y dos votos "prestados" por el PP. Total, mayoría.
Por lo que se expuso en la sesión plenaria, el informe elaborado por una empresa externa ( 18.000 euros) plantea las condiciones mínimas, así como organizativas ( personal y sus remuneraciones) para iniciar la elaboración del pliego de condiciones para la explotación del complejo deportivo: un mínimo de 12 años ( según el pp la empresa precisaría de un período más largo para amortizar la inversión), 1.600 socios y una cuota media de 45 euros para unos gastos de aproximadamente 800.000. En el pleno se pudieron comprobar, no solo las dudas sobre el número de socios, o sobre la no inclusión de bonificaciones en el proyecto de explotación ( algo que, si se incluyen definitivamente en el pliego, incidirá en la cantidad total de ingresos sin lugar a dudas, por lo que se crea una nueva duda sobre su viabilidad), sino sobre el modo de gestión que ha sido el elegido por el gobierno municipal y, de forma explícita, por la gran mayoría del pleno excepto Esquerra Unida.
Sobre la forma de gestionar este o cualquier servicio público, existe el debate sobre lo público y lo privado. En éste debate existen experiencias municipales de gestión indirecta a través de empresas, consorcios, patronatos o empresas municipales, extremo que no ha sido valorado por los gestores públicos en éste caso. Igualmente, la gestión a través de la concesión administrativa tiene diversas formas: gestión por empresa privada, gestión privada condicionada a su carácter social ( cooperativas), etc. Como se puede ver existen diferentes concepciones para la gestión de lo público, aunque es necesario decir que, en éstos momentos, con las limitaciones legales impuestas por el estado (control presupuestario, limites en la tasa de reposición de jubilaciones y práctica imposibilidad de crear plazas parece ser que la única vía posible para la apertura de la instalación y así dejar de pagar el mantenimiento de una instalación cerrada es el concurso público.
Creo que la administración local ha pecado, una vez más, de falta de previsión al dejar la cuestión de la gestión para el último momento. Esto, aunque no lo parezca en principio, es un nuevo "legado" del PP, que se embarcó en una obra a todas luces desproporcionada para las posibilidades reales de nuestro Ayuntamiento, aunque hay que decir, que con la beneplácito de todos los representantes políticos que no plantearon, más que de forma teórica ( por parte de Esquerra Unida) la gestión pública sin concretar el cómo. Era necesario que al tiempo que se desarrollaba el proyecto, se hubiese acometido un estudio sobre la forma de gestionar la nueva instalación; sobre las necesidades de personal; los programas que se pondrían en marcha; la política de bonificaciones y sectores prioritarios. Y era necesario para así poder barajar diferentes alternativas a la gestión privada, que como todos sabemos, y es la lógica empresarial, busca beneficios económicos más allá de prestar un servicio.
Esperemos que la piscina e instalaciones anexas no supongan un nuevo agravio a las arcas municipales una vez abierta, al igual que otras instalaciones que solo funcionaron en la mente de algún político avalado por no se sabe que criterio técnico.
Existían alternativas, pero parece ser que la corporación no cree que más allá de la concesión administrativa hayan otras vías de gestión que garanticen, tanto cubrir mínimamente costos, como asegurar la prestación de un servicio de calidad, que en definitiva creo que es el objetivo.

lunes, 24 de julio de 2017

LA ADMINISTRACIÓN (CUALQUIERA, PERO SOBRE TODO, LA NUESTRA)

La administración, así a lo bruto, nos presenta una imagen macro que engloba a todo el complejo entramado burocrático estatal, autonómico y local. Mi interés es analizar aunque sea de forma superficial, el desarrollo de la administración que más cerca tenemos y que, pese a los esfuerzos de muchos para presentarla como algo ajeno, ni lo es ni lo debe ser, pues es el instrumento más directo para que la política sea lo que la democracia necesita como revulsivo: más democracia.
Los "mayores" recordarán el Ayuntamiento franquista en nuestra localidad. Mínimo en sus servicios y reducido en sus medios. Arbitrario y poco profesional donde el estatus económico, social e incluso las creencias personales condicionaban el trato con la administración y, por consiguiente, la atención a los problemas y necesidades. Una administración que velaba por los intereses de los grupos pudientes sin ningún pudor al no existir normas legales que obligasen a un procedimiento justo. Esa administración "antigua", fue progresivamente sustituida por una administración más numerosa y profesional. El gran merito organizativo, en mi opinión hay que atribuirselo a la capacidad de un profesional que dirigió la secretaría municial en la década de los ochenta y mediados de los noventa: Vicente Boix. Catedrático de derecho administrativo y una persona con un compromiso inequívoco con el servicio público y, sobre todo, con la modernización de la administración. Aquel momento de cambio que propició la primera década de democracia impulsó la profesionalización y diversificación tanto del personal como de los servicios públicos: más infraestructura ( principalmente socio cultural y educativa), más profesionales de la administración y mayores recursos que colocaron a la administración local al nivel de otras administraciones.
Este recorrido histórico acaba practicamente en el inicio del gobierno de la derecha a mediados de los noventa del pasado siglo. No obstante, la consolidación del estado de derecho y de una administración donde los procedimientos y gestiones estaban plenamente institucionalizados impidió la quiebra de la estructura administrativa: se pasa de una organización racional a una actuación donde prima la irracionalidad. El ingente incremento de personal técnico al albur de la burbuja inmobiliaria, junto a la arbitrariedad en la concesión de remuneraciones complementarias sin criterio claro y de dudosa legalidad, transforman la incipiente ética del servicio público en un conjunto de reivindicaciones personales en conflicto desde un sentimiento ajeno a esa ética, donde se considera el servicio público como un mero empleo sin compromiso. Esta situación choca con el carácter general de una derecha que considera, genericamente, a la administración como un instrumento pesado y lento, necesitado de mecanismos empresariales para mejorar su funcionamiento. Únicamente en lo que respecta a la externalización de servicios se puede observar el carácter neoempresarial. Frente a ésta dinámica, no ha existido más que de forma retórica ( a las pruebas de los dos años de gobierno de coalición me remito) un discurso pero no una práctica neopública. No se ha cuestionado la clientelización ( cliente, en términos empresariales) de la administración, se sigue considerando (excepto en el discurso) al ciudadano como mero receptor de servicios y contribuyente, y la democracia, tal y como Shumpeter la definía como un "mero instrumento de selección" de personal político.
Ya en 1991 la OCDE en un reconocido informe afirmaba que existía un consenso en las democracias occidentales en torno a la idea de que había que avanzar hacia una "administración al servicio del público". Las administraciones debían ser receptivas: mayor accesibilidad, comprensibilidad y transparencia, así como mayor diligencia en la solución de problemas a través de políticas públicas diseñadas de forma participativa.
La necesidad de acercar la administración a su objeto ( que no es el procedimiento, sino la ciudadanía), a través de las nuevas tecnologías pero sobre todo, a través de una serie de códigos éticos positivos de obligado cumplimiento por el cuerpo administrativo, junto a la superación del paradigma neoliberal de "eficacia preheminente de lo privado frente a lo público", son algunos de los componentes del debate que se debería estar produciendo en el ámbito de las administraciones, pero sobre todo y por lo que nos afecta, en nuestro Ayuntamiento. ¿Porqué?. Simple y llanamente porque así lo expresaron una mayoría plural de ciudadanos y ciudadanas en las urnas. ¿Lo hemos olvidado?

sábado, 15 de julio de 2017

EXIGENCIAS DEL GUIÓN

Aunque en apariencia la actuación del actual gobierno en minoría parezca una mera continuación ( con sus aciertos y errores) de lo que ya se venía realizando, creo que existe un guión; un objetivo tácito al menos en algunos de sus actores. Mi intención no es juzgar esas intenciones, sino simplemente plantear una hipótesis basada en la mera observación.

Como ya he planteado en algún momento y lugar, el hecho inicial de que la formación política a la que electoralmente le correspondía liderar el nuevo gobierno de coalición que emanó de las urnas en mayo de 2015 fue un anacronismo. Bien es cierto que las diferencias en número de votos no fue tanta, pero en otros municipios este hecho, por insignificante que pueda parecer, si supuso un elemento que se tuvo en cuenta a la hora de estructurar los nuevos gobiernos municipales plurales y de coalición. Este hecho parte, en mi opinión de dos factores. En primer lugar, de un sentimiento anti PSOE subyacente en los potenciales socios, y en segundo, aunque unido al primero, la necesidad de sumar los suficientes apoyos frente al PSOE para lograr lo que jamás se había podido imaginar: obtener el poder municipal ( y cuando hablo de poder no me refiero solo al gobierno, sino a la figura simbólica, política y administrativa con mayor poder: la Alcaldía).
Efectivamente esta conjunción de intereses se dio, y contó con la aceptación explícita de dos actores. Uno ( Esquerra Unida) que se unió al acuerdo interno anti PSOE tanto por convicción histórica como por un cierto "buenismo" ( no romper el acuerdo respetando una mayoría interna). El otro actor fue el PSOE, que tras unos resultados claramente desilusionantes y pese a ser la segunda formación política, no podía impedir la formación de un gobierno alternativo, pues esto hubiera supuesto el definitivo punto de inflexión en su retroceso electoral.
Las exigencias del guión, básicamente dispuestas por dos de los socios ( que también lo son a nivel nacional y autonómico: Compromís y Podemos, con su marca blanca local), requería igualmente dos cuestiones. La primera, prescindir de un socio "incómodo" como era Esquerra Unida. Y la segunda, aunque incomprensible dadas las nuevas e inevitables dinámicas negociadoras actuales, empujar a Ciudadanos hacia el PP. Con la primera, lograba hegemonizar el gobierno municipal del "cambio" basado más en el carácter personal de algunos de sus miembros que en una agenda política real. Con la segunda, y repito, a la vista de como se desarrollan los acontecimientos, incompresible en su momento, logra un objetivo que no se muy bien si se tenía previsto: arrinconar nuevamente a Esquerra Unida como elemento discordante "alejado de la realidad" y, por consiguiente, necesario pero prescincible.
El papel secundario le correspondió a un PSOE desdibujado electoralmente que tenía ( y tiene) la necesidad, por un lado, se coherente con el acuerdo de investidura, y por otro, demostrar que no solo tenía la disposición de apoyar desde la oposición, sino el compromiso de asumir responsabilidades. en mi opinión ( quizá poco objetiva, claro) quien ha demostrado su compromiso con el cambio ha sido el PSOE. La cuestión, al margen de esa muestra clara de compromiso, es la, en mi opinión, necesidad de recuperar al PSOE como una alternativa viable y posible, para lo que se requeriría, siguiendo con la lealtad al acuerdo de investidura, un esfuerzo por concretar las políticas propuestas por los socialistas, una apertura hacia la sociedad rompiendo la institucionalización sufrida por sus socios, una apuesta por la democracia y la transparencia y, definitivamente, un plan de comunicación que propicie una visibilización más clara y concreta, tanto del papel de la organización como de las personas que la representan más allá de las responsabilidades de gestión: en el ámbito político y social.
Y evitar esto, forma igualmente parte de ese guión establecido donde el protagonismo es para el "líder" del gobierno de coalición ( gobierno de coalición que el se ocupa de vender como unitario y no partidario, como si esto último fuera un demérito en un sistema de democracia plural). Por lo que la dificultad se convierte en problema: cómo hacerlo (por parte de los y las socialistas) sin ser acusados de desleales y, por lo tanto ( y en ese discurso de la post política, de casi "quintacolumnistas") acusados de ser quien entregue el gobierno nuevamente a la derecha.
Sobre el acercamiento a Ciudadanos, simplemente expresar mi sorpresa. Las relaciones con esta formación nacida en las elecciones de 2015 había sido algo más que truculenta. No obstante, y pese a que personalmente consideraba que la estrategia política estaba basada únicamente en el personalismo ( fundamento tanto de la expulsión de Esquerra Unida como del cese, por ejemplo, de la asesora del otrora concejal de Democrates y hoy miembro de los no adscritos), se me ha demostrado que no; que existe igualmente una estrategia, aunque no creo que se trate de reconocer que, siendo la nueva derecha, una forma de desmontar a la vieja es dar relevancia a una organización que, aunque pese, representa a un número mayor de ciudadanos y ciudadanas que, por ejemplo, individualmente Compromís o Podemos, con su marca blanca local.
Y termino. Mi preocupación, al margen de observar que la retórica vacía, material imprescindible en la construcción de un relato partidario, ha sustituido a la acción política, a la planificación, a la elaboración de una agenda claramente diferenciadora del nuevo período, es ver que el partido en el que milito no parece valorar su papel, no ahora, no en la actual coyuntura, sino en un medio plazo, en el que irremediablemente tendremos que ponernos ante la ciudadanía...¿Con qué argumentos?, ¿la lealtad a un acuerdo?. Creo que nuestra historia, nuestros valores y principios y, por ende, nuestra organización tiene un papel todavía importante como para dejar que otros, sin programa, sin propuestas y con un alto grado de ambición, vengan a apropiarse de un espacio que hemos ocupado por nuestras ideas y nuestro trabajo. Es cierto que las circunstancias generales y locales sumadas han dado como resultado una perdida de confianza por parte de la ciudadanía, pero una posición de izquierda moderada, respetuosa con la institución, dialogante y posibilista es hoy más necesaria que nunca, si no, tiempo al tiempo.

LA FORMA "A 38"

No puedo evitarlo: soy fan de Asteris y Obelix. Los aguerridos galos que resisten al imperio romano en un pequeño rincón de la Galia, se enfrentan a doce pruebas pensadas por Julio Cesar para evaluar si son o no dioses. En esta película, que fue estrenada en 1976 en Francia (René Goscinny y Albert Uderzo) , en su prueba número ocho, se presenta a los dos famosos galos, el reto de conseguir (como dicen) "un mero trámite administrativo" en una administración romana. Aconsejo su visualización para así poder comprobar el nivel de coincidencia que muchos y muchas puedan tener con lo que se expone en el capítulo citado.
La cuestión es que, aparentemente, la administración ha cambiado poco o muy poco respecto a la que se presenta en la famosa película de dibujos animados. La burocracia, fruto de la transformación legal racional de la vieja, poco profesional y discrecional administración supone, en el contexto de principio de siglo, un avance de gran importancia. Pero las cosas han cambiado. La dinámica de la sociedad ha superado la racionalidad administrativa y, de forma mayoritaria pide, de forma tácita o explícita otra forma donde las personas sean tratadas como tal y no como meros números. Esta transformación a la que me refería respecto a la vieja (poco profesional y discrecional) administración, se retrasa en nuestro país "gracias" al franquismo. Con la transición a la democracia, uno de los principales retos es la modernización de una estructura administrativa creada de forma deliberada para no gestionar y para defender los intereses de los poderosos y adeptos a la dictadura. Se produce la "revolución" (que M.Weber definió como parte del poder legal racional) en la administración pero las carencias siguen siendo importantes pese al esfuerzo, tanto en profesionalización como en normas, reglamentos y leyes que igualaban sobre el papel a cualquier ciudadano.
En nuestro pueblo, la transformación de aquella vieja administración franquista corresponde a las primeras corporaciones democráticas. Es necesario resaltar que la administración dirigida por el PSOE ( con un lapsus de cuatro años del PSI) asumió el enorme reto de modernizar una administración atrasada y en absoluto en consonancia con el desarrollo socio económico y cultura de El Campello. Y no solo el esfuerzo de modernización, sino en la dotación de infraestructuras y la multiplicación de servicios.
La llegada, en el año 95 de la derecha al poder, supuso ( en mi opinión) un importante "impulso" cuantitativo a la administración, pero por su nivel superior. El número de técnicos se multiplicó, se creó la figura de los asesores, etc. Pero un hecho fue relevante: la administración municipal, dirigida hasta esa etapa por la carismática figura de Vicente Boix ( artífice de la definitiva adaptación de la administración local a los tiempos, con un escrupuloso respeto a la ley) fue, y voy a decirlo sin tapujos, subvertida: se puso a disposición de los intereses del partido gobernante.
No voy a extenderme en el cómo, pero los resultados están ahí ( creación de élites internas definidas por nuevos estatus económicos de dudosa legalidad, incremento exponencial de los servicios extraordinarios en detrimento del empleo público directo o indirecto, obras, convenios y acuerdos que a día de hoy todavía se está pendiente de conocer el impacto que las "indemnizaciones" tendrán para las arcas municipales, etc).
El principal reto con el que, sobre el papel, se iba a encontrar la nueva corporación era reajustar la administración a los nuevos y más exigentes tiempos. Desmontar el entramado burocrático-político, normalizar y adecuar la administración a las exigencias de mayor transparencia y democracia, en definitiva, acercar la administración a una ciudadanía cuya visión de la misma era meramente recaudatoria. Pero el balance, pese al optimismo del Alcalde actual, es poco esperanzador. Cuanto éste habla de "cambio de dinámicas" la pregunta que se suscita inmediatamente es: ¿a qué dinámicas se refiere y cuales han sido los cambios?. Las élites siguen existiendo, el sentimiento de la ciudadanía sigue siendo esa visión de mero instrumento recaudatorio, una parte de los fondos que pudieran emplearse en crear bienestar siguen empleándose en servicios que, más allá de lo extraordinario son estructurales, etc. Entonces, ¿a qué tipo de dinámicas se refiere el Sr. Alcalde?.
Demasiados "tics" se siguen repitiendo como para vender una agenda claramente continuista, donde la capacidad de adaptación ( a la que también se refiere el Sr. Alcalde) de los cargos políticos ha sido en la línea de una "institucionalización" que les ha separado de aquellos elevados objetivos que dijeron defender en la campaña previa a las elecciones de mayo de 2015 y que la ciudadanía apoyó en espera de un cambio que no ha llegado.

viernes, 14 de julio de 2017

¿Y, EN 2019 QUÉ?

Las manifestaciones realizadas por el Sr. Alcalde de El Campello sobre el alto nivel de acuerdo en el gobierno plural es una buena noticia. La cuestión es, no ya el nivel de acuerdo, sino en qué se está de acuerdo, algo que, al menos la ciudadanía no tiene del todo claro. Pero la cuestión que me gustaría abordar no es el contenido, sino el continente.
El marco conceptual, en nuestra democracia, lo establece la Constitución del 78, que en su artículo 6 expresa que "los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular, y son instrumento fundamental para la participación política".Puede parecer una obviedad, pero no lo es tanto: en una comunidad organizada, se dan diversidades ideológicas, de intereses y valores, diversidad que, en nuestro marco institucional basado en la soberanía popular y la libre competencia electoral se expresa y refleja en las personas que representan a la sociedad. De nuevo, parece obvio que son los partidos políticos los que transforman el pluralismo social en pluralismo político, y los que, en su condición de mediadores entre la sociedad civil y el Estado, tienen la obligación de expresar el pluralismo político en las instituciones. De ahí que, congratulándome del nivel de acuerdo, me preocupa ese relato sobre una "superación" de la acción de los partidos como hecho relevante que da, respecto a otros gobiernos plurales, un carácter diferenciador.
No se puede practicar la comparación con otros gobierno de coalición o plurales ya que en éstos gobiernos, la lógica electoral primó sobre el interés partidario, algo que no ocurrió en el caso de El Campello dada la unidad de acción anti PSOE que privó a la segunda opción electoral del protagonismo que la ciudadanía expresó en las urnas ( escaso el margen, pero existente).
El intento , a través de poner en valor el nivel de consenso, de "anular" a los partidos participantes tiene, en mi opinión, su origen en un claro intento de hegemonizar la imagen del actual gobierno por parte de la cuarta fuerza política en las elecciones de mayo de 2015.
Dentro de aproximadamente dos años, los diferentes partidos tendrán que presentarse ante la ciudadanía para ser evaluados en el cumplimiento de sus compromisos. Evidentemente, la estabilidad es un elemento a poner de relieve pero, ¿ y los compromisos que los partidos plantearon en la campaña electoral?.
El actual escenario municipal, en cuanto al gobierno se refiere presenta unos rasgos que deben ser analizados en el contexto de un gobierno en minoría donde dos partidos presentan una confluencia expresa: Compromís y Podemos ( en el caso del El Campello PDC). Demócrates ha quedado invalidado como opción política jugando, en todo caso, un mero papel individual de sustento del actual gobierno. Por otro lado está la formación que fue soporte de la investidura y que fue excluida del gobierno municipal ( EUPV) la cual, pese a que en el ámbito autonómico y estatal, forma parte de una confluencia de partidos, en el local no parece que vaya a ser así. Por último, el caso del PSPV-PSOE, que pese a quedar excluido, siendo la segunda fuerza electoral, del protagonismo que la ciudadanía expresó en las urnas, apoyó durante más de un año al gobierno en minoría, demostrando un claro compromiso, más allá de intereses partidistas, con el proceso de cambio. Su decisión de participar activamente en el gobierno demuestra, no solo ese compromiso, sino un paso más allá para con la estabilidad del gobierno. No obstante, este hecho incuestionable que pone de relieve, como decía, el compromiso con el cambio, no fue suficientemente explicado, máxime si consideramos que no se produjo un retorno al acuerdo original de Esquerra Unida, lo que habría tenido sentido al recuperar la mayoría institucional.
La dificultad en la que se encuentra el PSPV-PSOE es dilucidar si, además de la estabilidad, tiene algo más que decir como organización política que ha gobernado éste municipio con mayoría absoluta y que sigue siendo una opción relevante para una parte de la ciudadanía. La pregunta sería, ¿quiere seguir siéndolo?. Si la "institucionalización" (nueva institucionalización con repetición de tics y actitudes) no se ve compensada con una clara apuesta por sacar adelante el programa electoral, con lealtad al consenso pero sin renuncia a las propuestas propias, y un esfuerzo porque su aportación se visualice, el PSPV-PSOE tendrá un complicado futuro: o ser muleta o ser protagonista activo.